Una página completa sobre Rodrigo y Jacko, escrita después del Eurotrip de 2024. Cuenta cómo empezó todo, la familia que viajaba antes que él, y el desvío que lo llevó por Ucrania en octubre de 2024, después de que Turquía lo devolviera por los papeles de la moto.
Lo que dice el artículo
Un perfil de página completa sobre Rodrigo, escrito a fines de 2024 después del cuarto Eurotrip. Deja la cuenta en unos sesenta países recorridos, lo describe como un ingeniero comercial de treinta y siete que se transforma en viajero de larga distancia cada vez que tiene tiempo libre, y anota que sus viajes han durado entre dos y ocho meses, acampando donde lo pille la noche.
La ruta de 2024 iba a ser distinta. Empezaba en Fráncfort, pasaba por Córcega, Cerdeña y Sicilia, cruzaba a la Italia continental, y de ahí en ferry a Grecia y a Turquía. Después venían Georgia, Armenia y Azerbaiyán. Turquía le negó la entrada por los papeles de la moto, y el plan entero se rearmó por países que no conocía: Bulgaria, Moldavia, Rumania, y de ahí Ucrania.
Entrar a Ucrania le costó varios rechazos y un tramo largo pegado a la frontera, que estaba bajo control militar, antes de que le resultara un cruce desde Rumania. Ya adentro usó una aplicación que muestra en tiempo real dónde están los combates, oscura donde hay enfrentamientos y clara donde está tranquilo, y armó su ruta con eso.
Eso lo llevó a Odesa, donde habían caído cohetes pero la gente seguía más o menos con su vida, con las sirenas sonando cuatro veces al día y todos moviéndose con calma a los refugios. También se acercó a Jersón, un puerto estratégico, y vio de lejos cómo iban y venían cuerpos, vehículos de la Cruz Roja y soldados. No lo dejaron entrar. Con eso bastó: siguió a Kiev y empezó la vuelta hacia Fráncfort.
La segunda mitad del artículo cuenta de dónde viene el viajar. Su abuelo paterno salió de Chile a los veinticinco y pasó cinco años cruzando Europa, y después sumó África, en una época en que los vecinos iban a despedirlo al aeropuerto. Su abuelo materno se llevó a la familia a Creta y después a España. Rodrigo ya viajaba al sur con amigos a los catorce, después pasó tres meses trabajando en la selva peruana y recorrió harto Bolivia, siempre como mochilero.
La moto llegó hace unos diez años, mientras trabajaba en hotelería en Croacia y Suiza. Lo que lo convenció fue ver llegar motociclistas cargados y parar donde se les diera la gana. Se fue a Kirkenes, en el extremo norte de Noruega, donde el invierno llega a cuarenta bajo cero, y trabajó cinco meses para juntar la plata de la moto.
En 2015 se fue a California a estudiar, compró la BMW F800 GS en la que todavía anda, y salió a recorrer California, Utah, Arizona y Nevada para aprender. Reconoce que no sabía nada: andaba con zapatillas Nike, sin equipamiento adecuado, con una carpa mala y demasiado peso, y aprendió cayéndose. Después vino el primer viaje de verdad, siete meses desde Estados Unidos pasando por México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Ecuador y Perú hasta Chile.
De vuelta en la casa quería compañía, y en 2017 se sumó al equipo un Jack Russell. Dos meses después Jacko ya viajaba en el bolso del estanque, y a los seis meses hicieron su primer viaje fuera de Chile, a Mendoza. En 2018 vino el tramo largo desde San Pedro de Atacama hacia el sur, el comienzo de los capítulos chileno y argentino.
El artículo también registra un récord Guinness: en 2018 Rodrigo y su familia se convirtieron en la familia más numerosa en completar las seis maratones Abbott World Marathon Majors. Las fotos son suyas, y los pies de foto lo ubican en Torres del Paine, en Grindelwald en los Alpes suizos, y en Kiev.