
Historia 06 Los caminos duros
La moto se murió en Rumania. El país me retuvo nueve días.
Septiembre de 2024. Turquía me devolvió en la frontera, así que el mapa se dio vuelta al norte. Lo que vino fue un alternador quemado en una playa afuera de Pitesti, un taller que tomó dos días, osos en la Transfăgărășan, un castillo al que entré por la puerta de atrás, y dos rechazos en la frontera con Moldavia en una sola tarde.Del archivo de camino de Rodrigo
Toca o pasa el cursor por un punto de la ruta para ver qué hay ahí.

Los caminos duros
La moto se murió en Rumania. El país me retuvo nueve días.
Septiembre de 2024. Turquía me devolvió en la frontera, así que el mapa se dio vuelta al norte. Lo que vino fue un alternador quemado en una playa afuera de Pitesti, un taller que tomó dos días, osos en la Transfăgărășan, un castillo al que entré por la puerta de atrás, y dos rechazos en la frontera con Moldavia en una sola tarde.
- 9 daysAcross Romania
- 170 eurosWhat the breakdown cost
- 3 refusalsTurkey once, Moldova twice
Septiembre de 2024. Turquía me devolvió en la frontera, así que el mapa se dio vuelta al norte. Lo que vino fue un alternador quemado en una playa afuera de Pitesti, un taller que tomó dos días, osos en la Transfăgărășan, un castillo al que entré por la puerta de atrás, y dos rechazos en la frontera con Moldavia en una sola tarde.
Turquía me dijo que no, así que el mapa se dio vuelta al norte.
El plan era Turquía. En la aduana me devolvieron por los papeles de la moto, después de un día entero de trámites, y me quedé parado en un pueblo búlgaro sin ruta y con un cumpleaños que no tenía ganas de celebrar.
La última noche la pasé en un camping cerca de Lisi Vrah, en los cerros de Malko Tarnovo. El bar era una pieza con un mantel de Jack Daniel's en el mesón, un refrigerador lleno de Shumensko y una señora que servía sin que le pidieras dos veces. Ahí terminó apoyado medio pueblo.
A la mañana siguiente la única dirección que quedaba en el mapa era el norte. Rumania, un país que no estaba en el plan, para lo que yo pensaba que serían dos o tres días de paso.
Me terminó reteniendo nueve, y casi se queda con la moto para siempre.
The plan had been Turkey. What I got was nine days of Romania.





Lo que quedó del camino
La panne era el viaje.
Nueve días en un país al que no pensaba entrar, y todo lo bueno de esos días salió de algo que se echó a perder. Que la moto muriera en una playa es como conocí a la gente que me dio de comer esa noche. El alternador es como conocí a Gabriel. Que dos países me dieran vuelta en la puerta es como terminé acampando en un embalse con la frontera pasando por el agua frente a mí. Eso no se planifica, y no se compra.Un tiramisú de cumpleaños, y una moto que no cargaba.
Bucarest iba a ser una parada de un par de días para ordenar la cabeza después de la frontera. El casco antiguo es todo adoquín y terrazas, con edificios que tienen más adornos de los que saben qué hacer. Por primera vez en semanas me senté en una mesa como una persona normal.
Alguien le puso una vela a un tiramisú porque mi cumpleaños se me había ido en una fila de aduana. Comí pulpo a la parrilla. El casco quedó en la silla del lado como un invitado más.
El problema era la moto. Los problemas eléctricos habían empezado antes de la frontera y estaban peores: el panel se apagaba, la batería se descargaba, todo apuntaba al sistema de carga. Encontré un taller en la ciudad y dos mecánicos se pusieron con el cargador y el tester.
La dejaron andando. Nadie encontró lo que estaba realmente malo.




La moto se murió en la playa, y la playa se transformó en un asado.
Salí de Bucarest con el tiempo prestado. En el camino se me apagó el panel y el último tramo lo hice con las dos baterías nomás, a fondo, a veces a ciento sesenta, porque bajar la velocidad se sentía como matarla.
Alcancé a llegar a un lago afuera de Pitesti con lo último de todo. En la entrada de la playa había un auto en el medio, la pareja lo corrió, y justo cuando entré la moto se murió por completo. Ni una luz.
Esa podría haber sido la peor noche del viaje. En vez de eso, la pareja del auto se bajó, después llegaron sus amigos, alguien empezó a armar un fuego con piedras y una parrilla vieja, y terminó siendo un asado en la playa que duró hasta que se puso oscuro: carne, cerdo, ciervo, pollo, cerveza, y yo sentado en una piedra en el medio con la moto muerta atrás.
Era mi cumpleaños. Terminó mucho mejor de lo que empezó.
The motorcycle died completely. Then somebody lit a fire and it became the best night of the week.




Gabriel, un alternador chino y ciento setenta euros que no tenía.
A la mañana siguiente la moto llegó a un patio en Pitesti que era de un mecánico llamado Gabriel. Abrió la tapa del motor y ahí estaba: el estator quemado, negro, con el cobre cocido.
El repuesto tenía que llegar de alguna parte. Lo que llegó a la tarde siguiente fue un alternador chino pedido por internet: ciento veinte euros, más cincuenta de mano de obra. Ciento setenta euros, justo en el momento del viaje en que menos plata tenía.
Y no terminó ahí. Con el alternador nuevo puesto y la silicona secándose, la moto seguía sin cargar, porque a esa altura las dos baterías también estaban muertas. Otro día, otro problema, otra espera.
Dormí en la carpa en el patio del taller, entre las motos estacionadas y la gravilla, y fue la primera cama de cualquier tipo en un mes. Antes de irme le regalé a Gabriel un parche de la bandera chilena que llevaba en la chaqueta. Lo levantó para la foto como si fuera una medalla.
A hundred and twenty euros for the part, fifty for the hands. In Chile the same job would have cost more than the bike was worth to me at that moment.




Territorio de osos, y uno estaba sentado en la muralla.
Con la moto viva otra vez subí al norte, por el valle hacia la Transfăgărășan, el camino que Ceaușescu voló a través de los montes Făgăraș en los años setenta porque quería una forma de mover tropas por arriba de la cordillera.
El primer cartel es un oso con la boca abierta y una sola palabra: ATENȚIE. Después otro, en dos idiomas, diciendo que no les des comida y que si lo haces te multan. Uno los lee y piensa: ya, en alguna parte tienen que ponerlos.
Y después doblas una curva y hay un oso pardo sentado en el muro de contención al borde del camino, a tres metros de la línea blanca, mirando pasar los autos como si estuviera esperando la micro.
Debajo del camino la quebrada se abre con un puente de arco antiguo cruzándola, y el agua queda muy abajo. Es el mejor camino que hice en Rumania y lo habría tomado despacio igual, aunque no hubiera osos.
You come round a corner and there is a brown bear on the wall, watching the traffic go by like it is waiting for a bus.




Un monje en el bosque, y el peor campamento del viaje.
A media subida hay un monasterio entre los árboles: paredes blancas, ladrillo alrededor de las ventanas, geranios en todos los balcones, y una cruz de madera en la entrada con dos banderas rumanas.
Salió un monje a mirar la moto. Sotana negra hasta los pies, barba larga, gorro negro con una cruz roja, las manos en los bolsillos y una sonrisa de oreja a oreja. Se quedó ahí al lado de la moto sin preguntarme una sola vez para dónde iba.
Esa noche fue la otra cara. Seguí un punto del mapa hasta un cerro sobre un pueblo y fue el peor campamento de todo el viaje: no había ni un pedazo plano, los arbustos espinosos le hacían agujeros a la carpa, se escuchaban los autos abajo y en la mañana marcaba cinco grados.
Armé la carpa pegada a un arbusto porque era lo único medio plano, me tomé una cerveza mirando las montañas y me desperté como seis veces.
Worst camp of the trip: no flat ground, thorn bushes through the tent, and five degrees by morning.




No me dejaron pagar, así que entré por la puerta de atrás.
Bran un sábado es una feria. Puestos a lo largo de todo el camino, una carrera de doce kilómetros que terminaba en la puerta del castillo, humo de las parrillas, y casi nadie extranjero entre la gente.
Yo quería entrar y estaba dispuesto a pagar los setenta lei, unos quince euros. Los guardias vieron al perro y me dijeron que no: con perro solo podía comprar entrada a los jardines. Una de las chicas que trabajaba ahí me dijo que si iba solo al café no tenía que pagar nada.
Así que fui al café. Y después recorrí el jardín entero, me saqué las fotos con el castillo, amarré al Jacko afuera, le pedí a unos rumanos que me lo miraran, y entré al castillo por la puerta de atrás, subiendo una escalera contra la corriente de gente que bajaba, pasando una barrera, y salí justo al comienzo del tour.
Tiene setecientos años y lo levantaron como aduana, porque por este paso se movía el comercio entre Europa y el este. Adentro están las piezas del rey y la reina, una corona y una espada en una vitrina, y la historia de una familia real que tuvo que abdicar y dejar el país en la Segunda Guerra. La hermana que quedó a cargo con siete hijos terminó de monja en Pensilvania, después de que una de sus hijas muriera en un accidente.
Drácula, por si acaso, nunca vivió ahí.
They would not take my money, so I went in through the back door and did the whole tour backwards.




Los pescadores tenían el único pedazo plano en kilómetros.
Saliendo de Bran el país se aplana y se vacía. Fui hacia el este por pueblos que se veían cada vez más pobres, sin árboles, sin nada detrás de qué acampar, y a las siete y media ya casi no me quedaba luz ni opciones.
Entonces apareció un camino de tierra, y al final un lago artificial con gente pescando en la orilla. Saludé, pasé de largo por un caminito de pasto hasta que no se veía nadie, y a las ocho menos cuarto tenía la carpa armada en un plano al lado del agua.
Los pescadores estuvieron toda la noche con sus luces y sus tarros de carnada. En la mañana uno me mostró la red: carpas, cinco o seis, todavía moviéndose.
Lo difícil fue salir. El camino se había hecho barro y boté la moto. El bolso de atrás va amarrado con un candado cuya clave no tengo, y con ese peso encima apenas puedo levantarla solo. La levanté igual, y anoté que tenía que solucionar eso antes de que importara de verdad.




Dos veces rechazado en el mismo día, y acampé mirando sus luces.
Moldavia tenía que ser simple. No lo fue. Fui al paso de Albița y me rechazaron. Fui a un segundo paso el mismo día y me rechazaron de nuevo, por los mismos papeles, con el mismo gesto.
Tres rechazos en una semana, contando Turquía. Para el segundo de esa tarde ya había dejado de discutir.
Así que hice lo único que quedaba: subí bordeando la frontera y encontré dónde acampar en el embalse de Stânca, en un barranco donde el agua misma es el límite. Armé la carpa de noche en una franja de pasto sobre la playa, abrí una cerveza y me quedé mirando las luces de la otra orilla, que era Moldavia, a veinte minutos y completamente fuera de alcance.
El sol salió al día siguiente sobre esa agua, justo enfrente de la puerta de la carpa. De ahí el camino siguió al norte hasta Siret, y Ucrania me dejó entrar sin una sola pregunta.
Three refusals in one week. I camped where the water itself was the border and looked at their lights.




El archivo del camino
0 imágenes más del camino
Todo lo demás de la carpeta, en el orden en que se tomó.
























