
Historia 08 El norte largo
Salir del palacio y meterse al bosque.
Agosto de 2022, en el tercer Eurotrip. Entrada por San Petersburgo y después al noroeste, a Karelia, donde los caminos se vuelven ripio y el país se vuelve bosque y agua.Del archivo de camino de Rodrigo


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El norte largo
Salir del palacio y meterse al bosque.
Agosto de 2022, en el tercer Eurotrip. Entrada por San Petersburgo y después al noroeste, a Karelia, donde los caminos se vuelven ripio y el país se vuelve bosque y agua.
- 7 daysEntrada y salida
- 60,000+Lagos en Karelia
- 2022El año
08.1Con la moto frente al Hermitage. El museo ocupa el propio Palacio de Invierno y tiene una de las colecciones más grandes del planeta.
08.2La iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada, construida en el lugar donde asesinaron a Alejandro II en 1881. Las cúpulas están cubiertas de esmalte, no de pintura.
08.3El Palacio de Invierno al otro lado de la plaza, el centro de la Rusia imperial hasta 1917.
08.4Jacko sobre el adoquín de la Plaza del Palacio. Un Jack Russell arriba de una moto cargada junta gente en cualquier idioma.
08.5Campamento y fogata en Karelia. A fines de agosto, tan al norte, la luz se queda casi toda la noche.
08.6Un lago sin nadie. Karelia tiene más de sesenta mil, y caminos de ripio que casi no los conectan.
08.7Jacko bajado de la moto un momento. Entre pueblo y pueblo por acá no hay absolutamente nada por lo que parar.
08.8Casas de madera carelias. La madera es la tradición constructiva de acá, y casi no ha cambiado.
08.9El estado del camino, la mayor parte del tiempo.
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08.0Agosto de 2022, en el tercer Eurotrip. Entrada por San Petersburgo y después al noroeste, a Karelia, donde los caminos se vuelven ripio y el país se vuelve bosque y agua.
Una VPN, un sofá y una ciudad haciendo como si nada pasara.
Desperté en un pedazo de tierra cualquiera a una hora de la ciudad, donde el camino me había dejado la noche anterior. En una bencinera mendigué wifi y disparé una tanda de solicitudes de alojamiento, y cuando ya estaba de vuelta en la moto una había sido respondida.
El departamento quedaba en la orilla de la ciudad, en un bloque sin ascensor, así que las maletas subieron en varios viajes porque no pensaba dejar nada al azar. Estacioné donde pudiera ver la moto desde la ventana. Mi anfitrión me dejó las llaves y volvió después del trabajo. Armé mi base en el living y dormí en el sofá: couchsurfing, literalmente.
Lo primero fue instalar una VPN. WhatsApp e Instagram estaban bloqueados en Rusia para esa fecha, por la guerra.

Lo que quedó del camino
La parte famosa es la parte más chica.
Todo el mundo conoce los palacios. Con lo que uno se encuentra de verdad arriba de una moto son los doscientos kilómetros entre un pueblo y el siguiente, con un lago a un lado y nadie al otro.Tanques en la calle, turistas en el palacio.
Al día siguiente le saqué todo a la moto menos el baúl, me puse polera y jeans, y anduve por la ciudad sin equipaje encima, que después de meses cargado se sintió como vacaciones.
Lo mejor fue el Palacio de Invierno, la casa de los zares, hoy uno de los museos más famosos del mundo. Había tanques y soldados repartidos por la ciudad, un recordatorio de que Rusia llevaba seis meses en guerra con Ucrania. Pero al revés de todo lo que me habían dicho antes de cruzar la frontera, la ciudad funcionaba normal, llena de gente y de turistas.
Después me junté con mi anfitrión y recorrimos varios sectores de la ciudad juntos. A la mañana siguiente nos despedimos y salí rumbo a Karelia.
Al revés de lo que todos me habían dicho, la ciudad funcionaba normal, llena de gente y de turistas.
08.10Un puente en una huella de bosque. Pasado San Petersburgo el asfalto se acaba bastante rápido.
08.11En el camino. Entre Suoyarvi y Muezerski hay unos doscientos kilómetros y casi nada en el medio.
08.12Un almacén de pueblo. Los suministros son simples y hay lo que llegó esa semana.
08.13Dos motos cargadas en el camino al norte.
08.14Pino en todas las direcciones. Rusia tiene alrededor de la quinta parte del bosque del planeta, y acá empieza.Barro, policía de frontera y quedarse sin nada.
Al norte de la ciudad se puso duro. Un día lo describí simplemente como extremo, solo por el barro que tuve que cruzar para llegar adonde iba, un lugar que me había recomendado un motociclista ruso con el que estaba en contacto.
Después vino la zona fronteriza, que en Karelia significa el límite con Finlandia, y un día confuso frente a la policía de frontera rusa. La plata se me estaba acabando al mismo tiempo, y ahí empezaron los problemas. Al día siguiente la policía de frontera de un pueblo cualquiera resultó ser amable, se comunicó conmigo por traductor y me mostró la zona.
Más adentro de la taiga me quedé sin bencina. Llevaba un bidón de reserva, que es la única razón por la que ese día terminó en Ledmozero y no a la orilla del camino.
Karelia corre a lo largo de la frontera finlandesa y es casi todo bosque, lago y pantano. Es la parte más vacía de la Rusia europea, y en 2022 era además una zona sensible: una moto extranjera cerca de esa frontera llamaba una atención que no habría llamado en ninguna otra parte.
08.15Saliendo de un claro. Karelia son árboles, agua y muy poco más.
08.16Otro cruce. Los ríos de acá corren entre los lagos en todas las direcciones.
08.17Bencina, cargada encima. En Karelia las distancias entre estaciones son lo bastante largas como para importar.
08.18Una granja carelia al sol.El archivo del camino
16 imágenes más del camino
Todo lo demás de la carpeta, en el orden en que se tomó.
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