Jacko On Tour
A tent and the loaded motorcycle on a salt flat at sunset, with Jacko lying in the sand

Historia 05 La Ruta de la Seda

Seis horas de polvo, y después la moto se murió.

Dos mil kilómetros de estepa entre un pueblo y el siguiente, una familia de campeones de judo que me recibió, una ciudad de la Ruta de la Seda a cuya orilla acampé, y después, en un camino vacío en el desierto, la moto simplemente se detuvo. Kazajistán, otoño de 2025.
Leer la historia
05

Del archivo de camino de Rodrigo

Portrait of a bearded Kazakh man smiling in the sun
Caras de la estepa. En Kazajistán viven más de cien nacionalidades, una mezcla que dejaron el movimiento nómade, la Ruta de la Seda y las deportaciones soviéticas.
A mounted saiga antelope in a museum diorama
El antílope saiga, con su nariz abultada y extraña, filtra el polvo y calienta el aire helado. Casi desapareció tras la caída de la Unión Soviética, y hoy Kazajistán tiene la mayor parte de la población mundial.
KazajistánLa ruta, de oeste a este
AZERBAIJANCHINAKYRGYZSTANRUSSIATURKMENISTANUZBEKISTANKAZAKHSTANCaspian shoreDossorAqtobeAralskBaikonurTurkestanShymkentMerkeKorday
Nine stops

Toca o pasa el cursor por un punto de la ruta para ver qué hay ahí.

La ruta por Kazajistán
Three Kazakh boys posing on the loaded motorcycle outside a house at sunset

La Ruta de la Seda

Seis horas de polvo, y después la moto se murió.

Dos mil kilómetros de estepa entre un pueblo y el siguiente, una familia de campeones de judo que me recibió, una ciudad de la Ruta de la Seda a cuya orilla acampé, y después, en un camino vacío en el desierto, la moto simplemente se detuvo. Kazajistán, otoño de 2025.

1 / 18
Rodrigo and Jacko with the motorcycle in front of a mosque with a golden dome05.1Aktobe, en el oeste. Su mezquita tiene cúpula dorada y cuatro minaretes, y a pocas calles hay una iglesia ortodoxa rusa: dos siglos del mismo cruce de caminos, uno al lado del otro.
Three Kazakh boys posing on the loaded motorcycle outside a house at sunset05.2Tres niños y una BMW F800 GS cargada. En un país donde los pueblos pueden estar a cientos de kilómetros, una moto extranjera en el surtidor es un acontecimiento, y la invitación que viene después no es una formalidad.
Two boys with a horse on the steppe at sunset05.3Dos niños y un caballo al atardecer. Kazajistán fue tierra de caballos mucho antes que cualquier otra cosa, y la evidencia más antigua conocida de domesticación del caballo viene de estos llanos.
A Kazakh flag patch on the shoulder of a uniform05.4La bandera: un águila esteparia dorada bajo un sol de treinta y dos rayos, sobre celeste. Flamea desde la independencia de la Unión Soviética en 1991.
Jacko sniffing a mounted wolf on the floor of a roadside restaurant05.5Un lobo embalsamado en un restorán de carretera. Todavía hay lobos por la estepa y siguen siendo un problema real para los pastores, por eso uno aparece disecado al lado de las mesas.
A mounted saiga antelope in a museum diorama05.6El antílope saiga, con su nariz abultada y extraña, filtra el polvo y calienta el aire helado. Casi desapareció tras la caída de la Unión Soviética, y hoy Kazajistán tiene la mayor parte de la población mundial.
Two people fishing on a lake shore at sunset05.7Pescando al atardecer. Agua así es una rareza: al oeste, el mar de Aral perdió casi todo su volumen después de que desviaran los ríos que lo alimentaban para regar algodón en los años sesenta.
Kazakhstan, 202505.0

Dos mil kilómetros de estepa entre un pueblo y el siguiente, una familia de campeones de judo que me recibió, una ciudad de la Ruta de la Seda a cuya orilla acampé, y después, en un camino vacío en el desierto, la moto simplemente se detuvo. Kazajistán, otoño de 2025.

01La entrada

Crucé con cinco rublos en el bolsillo.

Entré a Rusia con ciento cincuenta euros en efectivo, porque ahí las tarjetas no funcionan por el tema de la guerra. Pensé que iba a estar dos días y terminaron siendo cuatro. El día antes de cruzar se me acabó el efectivo. Literal. Me quedaron cinco rublos, unos cincuenta pesos chilenos. Un vuelto absurdo. Acampé al lado de un brazo del Volga con el estanque prácticamente en cero, y en la noche escuchaba barcos pasar en la oscuridad. Grandes, silenciosos. No se veían, pero se sentían. Cuando el bolsillo está vacío, al menos que el paisaje esté lleno.

En la frontera me pidieron posar frente a la cámara para verificar mi identidad y agarré al militar que tenía al lado como si me estuvieran sacando una foto en la playa. No entendieron que era broma y me corrigieron: tenía que salir solo yo. Después crucé, y esa mezcla de alivio y emoción cuando te timbran el pasaporte y sabes que oficialmente estás en otro país. Nuevo mapa, nuevas rutas, otra etapa.

Justo a la salida cambié mis últimos tres mil rublos con un grupo de cambistas que casi se pelearon por atenderme. Me pasaron veinte mil tenge, unos treinta euros. Me sentía rico con ese fajo de billetes nuevos, y me fui a tomar un café mientras la gente se apelotonaba alrededor de la moto para curiosear.

Fue el final perfecto para un día que había empezado a puro golpe y terminó como una prueba de la generosidad humana.
Rodrigo with a Kazakh family in a room lined with wrestling trophies
Un muro de trofeos de lucha. El kures kazajo, lucha con cinturón, es deporte nacional, y tener un campeón en la casa es asunto de toda la casa.
Rodrigo at a breakfast table with two Kazakh men
Desayuno con desconocidos. La hospitalidad kazaja tiene nombre, konakasy: la comida que se le debe a un invitado. Rechazarla con educación es más difícil que aceptarla.
A Kazakh man sitting on the carpet beside a stack of quilts
Una pieza kazaja: la ropa de cama apilada de día, el piso despejado. La disposición viene directo de la yurta, donde todo tiene que guardarse y moverse.
Rodrigo wearing a traditional cap beside a young Kazakh man
Una takyia prestada, el gorro bordado que se usa en toda Asia Central. Pasarle uno a un invitado es un gesto, no un souvenir.
A tent and the loaded motorcycle on a salt flat at sunset, with Jacko lying in the sand
05.0Campamento sobre la sal, con todo el cielo poniéndose naranja de una vez.

Lo que quedó del camino

El país que rompió la moto es el mismo que la cargó.

Kazajistán me dio el día más duro de todo el viaje y también la mejor hospitalidad. En el mismo tramo se me cayó la moto encima de la pierna en un camino de polvo, perdí la tarjeta con horas de video, y se me murió el motor en la mitad de la nada. Y en ese mismo tramo una familia de judocas me recibió como si fuera un primo lejano, unos desconocidos levantaron la moto conmigo a la cuenta de tres, y un camionero me llevó doscientos cincuenta kilómetros sin querer cobrarme. Siempre aparece alguien. Eso me gusta del camino.
02El mar que no estaba

Llegué a la orilla del Caspio y era arena blanca.

Encontré en el mapa un punto para acampar al borde del mar Caspio, a ciento ochenta kilómetros. La ruta era un páramo desolador donde no había casi nada: de vez en cuando máquinas antiguas sacando petróleo, ganado suelto, y carteles con letras y colores que me hacían acordar a los Looney Tunes.

Paré en un pueblito de casas muy sencillas que a primera vista parecía fantasma, hasta que vi el único mercado, que no era más que una casa. Entré a tomar un café y comer galletas mientras entraban y salían kazajos delgados de facciones asiáticas, casi todos a comprar vodka y cerveza. Al salir me topé con un atardecer precioso y tres niños curiosos revisando la moto. Me hacían muchas preguntas al mismo tiempo en un idioma que no entendía, así que los invité a subirse, y les brillaba la cara arriba de esa máquina de otro mundo.

El camino se fue haciendo cada vez más arenoso hasta que llegué al mar y no había mar. Solo arena blanca por donde se lo mirara, con botes antiguos varados donde alguna vez hubo agua. El mapa decía que yo estaba justo encima del agua. Kilómetros y kilómetros de blanco, el sol cayendo detrás, y no quise avanzar más por miedo a hundirme en la arena y quedarme varado sin nadie cerca. Paré el motor ahí mismo y armé la carpa, con un atardecer de nubes de todos colores que parecía sacado del comienzo de Star Wars.

Aktobe significa cerro blanco. Se fundó en 1869 como fuerte militar ruso en la estepa y creció como centro industrial bajo la Unión Soviética. Está en el cruce entre Rusia, el Caspio y Asia Central, por eso todo viajero por tierra termina pasando por ahí.

A camel beside a waterhole seen from the motorcycle, with Jacko watching from the luggage
Una aguada en campo abierto. En la estepa el agua decide todo: adónde van los rebaños, dónde están los campamentos, y dónde para un motociclista.
Two Bactrian camels on the open steppe with a herd behind them
Camellos bactrianos, la especie de dos jorobas de Asia Central. A diferencia de sus primos árabes de una joroba, les crece pelaje de invierno y aguantan de unos 40 grados a 30 bajo cero. Casi todos los de la estepa son domésticos y pastan sueltos.
A red spare fuel can held up beside Jacko at sunset
La bencina de reserva no es opcional. Entre pueblos hay tramos de varios cientos de kilómetros, y una estación que aparece en el mapa no siempre es una estación abierta.
The loaded BMW F800 GS on the steppe with Jacko sitting on the luggage
Todo lo necesario para la travesía en una sola moto: bencina, agua, herramientas, carpa y un Jack Russell. Jacko ha viajado sobre el equipaje por cuatro continentes.
03El atajo

Es como nadar en polvo.

Un motoquero chino me paró en la carretera para avisarme que la frontera con Uzbekistán por Beineu llevaba cerrada desde mayo. Primero dijeron que abría en agosto, después el primero de septiembre, y nada. Así que me tocaba cruzar por la otra, al otro lado del país: mil kilómetros extra. Ya está, no quedaba otra.

Me metí por lo que en teoría era un atajo y resultó ser un camino en construcción. Polvo profundo, una huella marcada que te mueve la moto para todos lados. Es como nadar en polvo, arena fina mezclada con algo tipo cal. Lo que más me preocupaba no era caerme yo, era que se me cayera la moto encima del Jacko. Al fondo se veía algo blanco, como una cordillera, que después entendí que era una cantera de cal: los camiones van cargados y lo van perdiendo en el camino.

Jacko me miraba con esa cara que pone cuando está confundido, como diciendo, estás seguro que es por acá. Y sí, compadre, estamos improvisando.

Y entonces me enterré. Me metí en una huella más profunda de lo que parecía, la moto empezó a bailar, la rueda trasera patinó de lado y se fue. Se me cayó encima de la pierna. Sentí el golpe arriba del tobillo, el teléfono salió volando, el polvo se levantó como humo. Si anduviera sin bota, otra historia. La pierna estaba atrapada, pero no aplastada. Me dolía, pero no era fractura. Respiré. No entrar en pánico.

Me logré liberar solo, y justo venía un auto a lo lejos. Yo sé que puedo solo, siempre puedo solo, pero tampoco soy tonto: si me pueden ayudar, mejor. Bajaron, no hablábamos el mismo idioma, y entre todos la levantamos a la cuenta de tres. Siempre aparece alguien. Eso me gusta del camino.

Paré a comer con el queso que me habían regalado unos campesinos en Daguestán, que llevaba una semana dando vueltas en la moto. No tenía mucha fe, pero estaba perfecto. Pan y queso en la mitad de la nada, después de tres horas seguidas en un camino de porquería.

A tent and the loaded motorcycle on a salt flat at sunset, with Jacko lying in the sand
Campamento en un salar. Kazajistán es el país sin salida al mar más grande del planeta, y casi todo es estepa: pastizal y semidesierto sin cercos, donde uno puede armar la carpa casi en cualquier parte.
The tent and motorcycle lit under the moon on the empty steppe
Campamento de noche bajo la luna. Sin pueblos cerca no hay nada de contaminación lumínica, que es una de las razones por las que estos cielos se usan para seguir naves espaciales.
The loaded motorcycle beside a river at sunset
Última luz a la orilla del agua. Tan adentro del continente la temperatura cae rápido apenas se va el sol: la estepa tiene clima continental, hirviendo en verano y bastante bajo cero en invierno.
Jacko in a padded yellow coat on the motorcycle, reflected in the mirror
Jacko con su abrigo acolchado. La estepa es un desierto frío: con el cielo despejado, el calor se va del suelo apenas baja el sol.
04El día más duro

Un astronauta cubierto de tierra, con un perro atrás.

Seis horas de polvo, arena, caídas y viento, y entonces el pueblo apareció calladito en la estepa justo antes del camino principal. Ya no había luz. Grupos de estudiantes iban caminando a sus casas cuando esta aparición pasó lento por el medio de ellos.

El único edificio con luz era un mercado. Entré arrastrando una nube de polvo y sentí decenas de ojos posarse sobre mí. Un hombre se acercó, me saludó con cariño, me preguntó de dónde era, y los estudiantes empezaron a juntarse para sacarse fotos como si el viajero y el perro hubieran llegado de otro mundo.

El hombre hizo una llamada y me pasó el teléfono. Era la profesora de inglés del pueblo. Me preguntó qué necesitaba y dónde pensaba dormir, me dijo que esperara, y bajó a traducir en persona. Había una casa de té que podía usar, me dijo, pero no era cómoda. Una familia del pueblo, los dueños del mercado, se había ofrecido a recibirme.

Qué buena onda esta gente. Siete hermanos, todos judocas, siguiendo el legado del papá, que había trabajado en exportación de petróleo y ya estaba jubilado. Una pieza entera de la casa estaba dedicada a fotos enmarcadas, medallas y trofeos. Me pusieron un colchón y una frazada, y después calentaron un baño con sauna que, tras días a la intemperie, era un lujo inimaginable. Curioso: toda la familia duerme en el suelo, sobre colchonetas pequeñas. Dormí mejor acampando que dentro de la casa.

Ahí me di cuenta de la catástrofe. Perdí una tarjeta de memoria, y no cualquiera: la de la cámara donde voy contando el viaje. Horas y horas de material, historias que no se repiten. Busqué en mochilas, bolsillos, cajas, estuches. Nada. De lo más valioso que tengo en este viaje son esos registros. Es tiempo, es memoria.

Uno se para en un estacionamiento en medio de la nada mirando un cohete, y el cielo de arriba es el mismo por el que pasó todo.
A full size Soyuz rocket monument standing between its green service towers
Un Soyuz parado en el camino de acceso, sostenido por sus torres exactamente como estaría en la plataforma.
The loaded motorcycle with Jacko on it in front of the rocket monument
El viaje entero en una foto: un cohete, una F800 GS cargada y un Jack Russell sobre el equipaje.
Rodrigo in a beanie in front of the rocket monument, squinting into the cold sun
Octubre en la estepa: luminoso, sin nubes, y lo bastante frío para un gorro bajo el casco.
A rocket standing against the sun at Baikonur
La plataforma de lanzamiento está a cien kilómetros de camino restringido. Esto es lo más cerca que llega una moto de paso.
05La escala

Un camino que se queda sin cosas que apuntar.

Kazajistán es el noveno país más grande del mundo y se siente. Entre un pueblo y el siguiente hay cientos de kilómetros de nada: estepa, sequedad, camellos, ganado suelto, y el horizonte siempre igual de lejos.

El frío empezó a aparecer de golpe. Nueve grados marcaba el tablero al salir, y de noche podía bajar a menos tres. Equipado hasta arriba, cuello, buff, guantes, todo cerrado. Asia Central empezaba a mostrar los dientes. Iba escuchando el final de un audiolibro en esos tramos largos donde el paisaje se vuelve infinito y la mente empieza a divagar.

A circular sign for the new stadium in Kyzylorda, marked City Day 2025
El estadio nuevo, con el pueblo entero afuera. Era el Día de la Ciudad.
A long museum hall lined with mannequins in Kazakh costume
Sala tras sala, y una persona del museo que insistió en llevarme por todas.
A figure in a museum diorama playing a stringed instrument inside a yurt
El interior de una yurta, reconstruido. Una pieza kazaja todavía sigue esta disposición.
An illuminated relief map of Kazakhstan on a museum wall
El país iluminado en la pared, que es algo útil de ver después de dos semanas cruzándolo por el medio.
06Las noches

Que no haya dónde alojar significa que se puede alojar en cualquier parte.

Este fue mi camping número cuarenta y tres. Cuarenta y tres. Ya se empiezan a sentir las semanas encima y las energías no son las mismas del día uno.

Cuando había hostal, costaba ocho lucas, prácticamente regalado. Dejaba la moto afuera sin drama y me sentía seguro toda la noche. Es impresionante cómo en lugares donde uno no conoce a nadie termina descansando mejor que en ciudades seguras de Europa.

Jacko in his yellow coat beside a mud brick wall
Adobe, el material de construcción de Asia Central desde hace milenios. Paja y greda secadas al sol mantienen una casa fresca en verano y tibia en invierno.
The interior of a Kazakh yurt with carpets, chests and a low table
Adentro de una yurta. La estructura es fieltro sobre un enrejado de madera, se arma en cerca de una hora, y mantuvo vivos a los nómades de esta estepa durante miles de años.
07Kyzylorda

La moto no se quedaba andando.

Venía con la moto arrancando con un humo medio azulado y sonando mal. Sabía que tenía que ver con el aceite, pero había perdido la oportunidad de llevarla a un mecánico decente y no iba a encontrar nada más en el camino. Sentía que se estaba desarmando de a poco. Yo solo le decía dale un poco más, un día más.

Me llamó la atención esa ciudad moderna en medio de la estepa, calles recién pavimentadas, parques, muy pocos autos. Cada vez que bajaba las revoluciones la moto se apagaba y tenía que prenderla en el acto. Me encontré de frente con un peatón cruzando justo delante de un auto de policía estacionado, y se me volvió a apagar. Sabía que si me detenía ahí no iba a poder encenderla y quedaba la moto muerta en medio de la calle al lado de la policía. Decidí arriesgarme y pasar casi rozando al peatón, con el asombro del peatón y del policía.

Perdió fuerza, y el tablero se apagó por completo. La moto estaba muerta.
Rodrigo in his helmet at the roadside, the empty steppe behind him
Al borde del camino con el motor muerto, pensando qué viene ahora.
The lowered ramp of a tow lorry with luggage on the ground beside it
La rampa abajo, cincuenta metros más allá de donde paró primero, que es lo que cuesta detener un camión cargado a esa velocidad.
08La Ruta de la Seda

Acampar afuera de una ciudad que lleva dos mil años ahí.

Acampé en las inmediaciones de una ciudad arqueológica, un asentamiento de más de dos mil años que fue parte de la vieja Ruta de la Seda: murallas antiguas, casas de adobe, historia enterrada bajo el polvo del desierto. En la noche intenté entrar, rodeé el perímetro con la linterna en la mano buscando algún acceso, y nada. Reja cerrada, portón con candado. Llegamos demasiado tarde.

Jacko tenía cara de cansado, y con razón: se le acabó la comida y no es tan fácil encontrar alimento de perro por estos lados. No estamos en Europa. Acá hay que buscar, preguntar, improvisar.

Esos campos de algodón son la razón por la que el mar de Aral ya no está. Los ríos que lo alimentaban se desviaron para regarlos en la época soviética, y lo que había sido uno de los lagos más grandes del planeta se vació. En Aralsk los barcos pesqueros hoy están sobre tierra seca.

The loaded motorcycle up on the ramp of a tow lorry, Rodrigo giving a thumbs up
Subiendo por la rampa, cargada completa. Subió exactamente como venía del camino, con maletas y todo.
The driver strapping the motorcycle down on the flatbed
El chofer amarrándola. Hizo todo él solo y después no quiso recibir un tenge por nada.
Jacko in his yellow coat on the luggage inside the lorry cab, the driver beside him
Cuatro horas en la cabina. Jacko se acomodó sobre el equipaje, y ninguno de los dos habló mucho, porque el chofer no sabía inglés y yo ya no daba más.
09La avería

Y entonces la moto se murió en la mitad del camino.

Revisando la moto me di cuenta de algo que no me gustó nada: la cadena ya no daba más. La había apretado dos veces en tres días y seguía sonando, ese ruido metálico que uno reconoce de inmediato. No era solo la cadena, era el rodamiento trasero. Me pasó hace diez años en Nicaragua, y ahora de nuevo.

Y finalmente se murió, en la mitad de la carretera. No sé qué le pasó, si fue la batería, pero murió. Nunca me había pasado. Sin bajarme de la moto levanté el brazo mirando el teléfono, y al poco rato paró un camión con rampla al costado del camino. Un buen samaritano. Cargamos la moto y me llevó doscientos cincuenta kilómetros, y no quiso recibir la plata.

Nunca dudé de que la ayuda iba a llegar. Ese grado de confianza toma años, y mientras esperaba me permití el lujo de gozar el placer de saberlo.

En total: unos 240 euros, incluidas las dos grúas, y mi moto sigue sin andar.

El archivo del camino

139 imágenes más del camino

Todo lo demás de la carpeta, en el orden en que se tomó.

Kazakhstan, 202509
Kazakhstan, 202510
Kazakhstan, 202511
Kazakhstan, 202512
Kazakhstan, 202513
Kazakhstan, 202514
Kazakhstan, 202515
Kazakhstan, 202516
Kazakhstan, 202517
Kazakhstan, 202518
Kazakhstan, 202519
Kazakhstan, 202520
Kazakhstan, 202521
Kazakhstan, 202522
Kazakhstan, 202523
Kazakhstan, 202524
Kazakhstan, 202525
Kazakhstan, 202526
Kazakhstan, 202527
Kazakhstan, 202528
Kazakhstan, 202529
Kazakhstan, 202530
Kazakhstan, 202531
Kazakhstan, 202532
Kazakhstan, 202533
Kazakhstan, 202534
Kazakhstan, 202535
Kazakhstan, 202536
Kazakhstan, 202537
Kazakhstan, 202538
Kazakhstan, 202539
Kazakhstan, 202540
Kazakhstan, 202541
Kazakhstan, 202542
Kazakhstan, 202543
Kazakhstan, 202544
Kazakhstan, 202545
Kazakhstan, 202546
Kazakhstan, 202547
Kazakhstan, 202548
Kazakhstan, 202549
Kazakhstan, 202550
Kazakhstan, 202551
Kazakhstan, 202552
Kazakhstan, 202553
Kazakhstan, 202554
Kazakhstan, 202555
Kazakhstan, 202556
Kazakhstan, 202557
Kazakhstan, 202558
Kazakhstan, 202559
Kazakhstan, 202560
Kazakhstan, 202561
Kazakhstan, 202562
Kazakhstan, 202563
Kazakhstan, 202564
Kazakhstan, 202565
Kazakhstan, 202566
Kazakhstan, 202567
Kazakhstan, 202568
Kazakhstan, 202569
Kazakhstan, 202570
Kazakhstan, 202571
Kazakhstan, 202572
Kazakhstan, 202573
Kazakhstan, 202574
Kazakhstan, 202575
Kazakhstan, 202576
Kazakhstan, 202577
Kazakhstan, 202578
Kazakhstan, 202579
Kazakhstan, 202580
Kazakhstan, 202581
Kazakhstan, 202582
Kazakhstan, 202583
Kazakhstan, 202584
Kazakhstan, 202585
Kazakhstan, 202586
Kazakhstan, 202587
Kazakhstan, 202588
Kazakhstan, 202589
Kazakhstan, 202590
Kazakhstan, 202591
Kazakhstan, 202592
Kazakhstan, 202593
Kazakhstan, 202594
Kazakhstan, 202595
Kazakhstan, 202596
Kazakhstan, 202597
Kazakhstan, 202598
Kazakhstan, 202599
Kazakhstan, 2025100
Kazakhstan, 2025101
Kazakhstan, 2025102
Kazakhstan, 2025103
Kazakhstan, 2025104
Kazakhstan, 2025105
Kazakhstan, 2025106
Kazakhstan, 2025107
Kazakhstan, 2025108
Kazakhstan, 2025109
Kazakhstan, 2025110
Kazakhstan, 2025111
Kazakhstan, 2025112
Kazakhstan, 2025113
Kazakhstan, 2025114
Kazakhstan, 2025115
Kazakhstan, 2025116
Kazakhstan, 2025117
Kazakhstan, 2025118
Kazakhstan, 2025119
Kazakhstan, 2025120
Kazakhstan, 2025121
Kazakhstan, 2025122
Kazakhstan, 2025123
Kazakhstan, 2025124
Kazakhstan, 2025125
Kazakhstan, 2025126
Kazakhstan, 2025127
Kazakhstan, 2025128
Kazakhstan, 2025129
Kazakhstan, 2025130
Kazakhstan, 2025131
Kazakhstan, 2025132
Kazakhstan, 2025133
Kazakhstan, 2025134
Kazakhstan, 2025135
Kazakhstan, 2025136
Kazakhstan, 2025137
Kazakhstan, 2025138
Kazakhstan, 2025139
Kazakhstan, 2025140
Kazakhstan, 2025141
Kazakhstan, 2025142
Kazakhstan, 2025143
Kazakhstan, 2025144
Kazakhstan, 2025145
Kazakhstan, 2025146
Kazakhstan, 2025147

Sigue por el archivo

Más historias del camino

El norte largo
Field note 20

Escocia: las Highlands, la costa oeste y un castillo en un trigal

El norte largo
Field note 21

Islandia: la ruta circular en una semana, y un volcán todavía en erupción

La Ruta de la Seda
Field note 19

Turquía: tres fronteras en un día, dormir al lado de Santa Sofía, y el salar donde casi aplasto al perro

La Ruta de la Seda
Field note 18

Georgia: ocho mil años de vino, el Cáucaso, y el país que muchos ni saben ubicar

La ruta de la seda
Field note 17

La línea de Osetia del Sur: acampar a 2.240 metros bajo el Gran Cáucaso

Caminos favoritos
Field note 12

Grindelwald y Lauterbrunnen: los Alpes a paso de hombre

Caminos favoritos
Field note 13

Ruta 7: mil kilómetros de Patagonia chilena

Favourite Roads
Field note 14

Route 49: the California gold rush road

Caminos duros
Field note 15

La Guajira: llegar al punto más al norte de Sudamérica

Caminos favoritos
Field note 16

El cañón de Rugova: seiscientos metros de granito a cada lado

Caminos duros
Field note 11

La Transfagarasan: la carretera de montaña de Rumania, y los osos que viven en ella

Los caminos duros
Field note 06

Rumania 2024: un alternador quemado, un oso en el camino y la puerta de atrás del castillo de Drácula

Caminos duros
Field note 07

Ucrania: el país que nunca estuvo en el plan, recorrido en el tercer año de la guerra

El norte largo
Field note 08

San Petersburgo y Karelia: salir del palacio y meterse entre sesenta mil lagos

La Ruta de la Seda
Field note 09

El Cáucaso ruso: Chechenia, Daguestán y el Volga, cinco días en la parte de Rusia que casi nadie cruza

La Ruta de la Seda
Field note 06

Norte de Irak: Mosul en ruinas, una ciudadela más vieja que la historia, y un recibimiento que nadie espera

Los comienzos
Field note 01

Kirkenes: cuatro meses de noche polar, trabajando por una moto que todavía no tenía

Los comienzos
Field note 02

El primer viaje: sin experiencia, una moto nueva y cuatro estados por delante

El norte largo
Field note 10

Cabo Norte: de la frontera finlandesa a Hamburgo, por el camino largo

Caminos duros
Field note 03

Ruta 40: los 72 kilómetros que marcaron tres motos

Registro de ruta
Field note 04

Patagonia 2026: lo que el extremo sur nos enseñó sobre la próxima expedición

El norte largo
Field note 22

Gales dos veces: un pueblo de pizarra en noviembre, y el camino al norte hasta el ferry a Irlanda

Historia siguiente

Kirkenes: cuatro meses de noche polar, trabajando por una moto que todavía no tenía

Leer la siguiente
¿Pensando en el próximo viaje?Escríbele a Rodrigo